miércoles, 28 de octubre de 2009

Democracia 2.0

Cada día nos desayunamos con un nuevo escándalo de corrupción política. La burbuja inmobiliaria y la consiguiente facilidad para "crear" dinero a partir de la nada con unas cuantas recalificaciones de terrenos, el abuso de poder, el acceso a la política de personas que no tienen ninguna intención de servir a nadie más que a sí mismos o a sus amiguetes son algunas de las causas que están detrás de todo esto. Sin embargo, no pretendo hacer aquí un análisis de las causas, sino de las devastadoras consecuencias de la corrupción política.

La principal y más grave de estas consecuencias es el desencanto de los ciudadanos por la política. Hablar de política se considera "un coñazo" para mucha gente, y la frase "todos los polìticos son iguales" es la norma habitual con la que nos referimos a este tema. Al final la gente ha cambiado sus motivaciones de voto, cosa asumida por los propios partidos, que nos venden una imagen "presidencialista" de los candidatos para que votemos a una persona y no a un programa o unas siglas. La gente ya no vota por ideología, sino por miedo, porque tal o cual candidato me cae mejor o utilizando los argumentos (casi siempre falaces) que los entramados político-mediáticos nos sirven como ideología de usar y tirar. ¿Quién se acuerda de las promesas o de las acusaciones de unos y otros hace un año?

Recuerdo la época en la que el debate sobre el estado de la nación era un verdadero acontecimiento público seguido en directo por TV o por radio por millones de personas. Hoy para lo único que nos interesa es para saber quién ha ganado,  como si el objetivo de dicho debate fuera derrotar al adversario y no explicarnos, tanto gobierno como oposición, lo que piensan hacer en los próximos 12 meses.

Como resultado, la política se ha convertido en carnaza para los hooligans. Si escuchamos el discurso de los dos principales partidos, vemos que son calcaditos: para ambos el partido adversario es un nido de corrupción, falsedad, mentiras, planes secretos y conspiraciones para acumular más poder. No hay un sólo día en que el portavoz del PSOE no acuse a alguien del PP de mentir, y viceversa, hasta el punto (yo creo que buscado y premeditado) de que ya no somos capaces de discernir cuándo nos dicen la verdad y cuándo nos mienten.

Yo creo que ya está bien. Ya vale de seguir con un sistema político y electoral del siglo XIX. Ya vale de darles carta blanca a los gobiernos cada 4 años para que hagan o deshagan como quieran. Hay recursos tecnológicos suficientes para que el sistema cambie y adjudique más capacidad de participación y decisión en los grandes temas al pueblo para el que supuestamente se está gobernando. Todos esos conflictos que ocupan páginas y páginas de información sobre la ley del aborto, los presupuestos del Estado, la renovación del Tribunal Constitucional y otros muchos, ¿no se resolverían si nos dieran la palabra? Si podemos presentar la declaración de la renta o realizar transferencias bancarias por internet, ¿por qué no podemos votar también? Y ya puestos, no veo por qué no podría hacerse con más frecuencia, hacernos participar a todos en las decisiones. No hablo de gobernar a golpe de encuesta, sino de articular un sistema seguro y que garantice el acceso universal, confidencial y seguro a mecanismos de votación que nos permitan decidir en qué queremos que se hagan grandes inversiones, tanto en nuestra ciudad como en la comunidad autónoma o el estado. Ya que los políticos han demostrado que el poder corrompe a cualquiera, quitémosles parte de ese poder convirtiéndoles en gestores de las decisiones del día a día, pero obligándoles a tomar decisiones teniendo en cuenta, de verdad, la opinión de los votantes. Hay medios de sobra, pero dudo que haya la más mínima voluntad política de hacerlo.

martes, 20 de octubre de 2009

La monja conspiranoica

Ya está. Ya se ha descubierto el pastel. Y ha sido, ni más ni menos, que una monja. En estos días corre como la pólvora por internet un vídeo de Teresa Forcades, monja de un monasterio catalán y doctora en medicina. En este vídeo aparece esta señora con su hábito de monja contándonos la conspiración mundial que se ha montado entre las mutlinacionales farmacéuticas, la OMS, la ONU y los gobiernos para que las susodichas multinacionales se forren a cuenta de la gripe A. De paso, la monja deja caer, en medio de un larguísimo discurso, insinuaciones sobre cosas como que la vacuna de la gripe que se va a distribuir es potencialmente mortal, que la pandemia de gripe A no es tal sino que ha sido más o menos "inventada" y, leyendo un poco entre líneas, se desliza el mensaje de que el propio virus de la gripe A puede haber sido "liberado" por los laboratorios  (esto no lo dice abiertamente, pero en varios momentos lo deja entrever) aludiendo a que hay muchas "casualidades" que a ella le parecen muy raras. Por si fuera poco, nos alerta sobre una supuesta campaña masiva de vacunación obligatoria de toda la población.

Como el caldo de cultivo del miedo, gracias a la histeria colectiva y al sensacionalismo de los medios de comunicación entre otras cosas, ya estaba preparado, el vídeo de la monja de marras ha encontrado justo lo que buscaba: publicidad.

Es curioso cómo tenemos un profundo espíritu crítico con todas las afirmaciones que provienen de fuentes "oficiales", pero cuando viene alguien que de forma supuestamente desinteresada hace gravísimas afirmaciones, nos lo creemos a pie juntillas y sin contrastar sus afirmaciones con otros técnicos o expertos en el tema. Como siempre, nos resulta más fácil creer una supuesta conspiración universal de los gobiernos y las compañías farmacéuticas que paradójicamente se ha mantenido oculta a los ojos de los millones de profesionales sanitarios, médicos de los hospitales, trabajadores de las compañías, laboratorios de investigación de universidades... ¡y que ha sido desenmascarada por una monja, basándose en las informaciones de una reportera austríaca!

Cada uno es libre de opinar lo que quiera. No seré yo quien defienda la ética de los ejecutivos de las farmacéuticas, que evidentemente buscan maximizar sus beneficios como cualquier otra compañía. Pero me niego a no decir algo en favor de la ética de los científicos que están detrás del descubrimiento de la nueva cepa del virus y de la necesidad de sistemas de alerta mundial. Fue gracias a la OMS y a su rápida intervención presionando al gobierno chino y a los países del sureste asiático que la epidemia de gripe aviar H5N1 no se convirtió en una pandemia de consecuencias impredecibles. Es gracias a la OMS y a sus sistemas de alerta que brotes de virus tan mortales como el Ébola no se extienden mucho más. Es gracias a los investigadores de los laboratorios de todo el mundo que hemos sido capaces de identificar al nuevo virus de la gripe A en un tiempo récord. Lo que luego hagan los políticos y los ejecutivos de las farmacéuticas a la hora de comercializar esos avances es otra cuestión, pero antes de creernos todo lo que nos digan habría que verificar las fuentes y contrastar las opiniones con las de otros expertos.

Lo de la monja sería meramente anecdótico si no se hubiera convertido en una epidemia por las redes sociales de internet. En los últimos 15 días, justo cuando estaba en casa con la gripe, probablemente A (sí, y estoy vivo) he recibido el susodicho vídeo al menos 20 veces. Mucha gente se lo ha creído a pie juntillas, pero el vídeo tiene cierto tufillo de manipulación interesada. Me explico:

- Creemos lo que dice la monja porque utiliza argumentos científicos que son díficiles de contrastar para un no experto y es doctora en medicina. Además, ella misma dice que hizo la especialidad en Estados Unidos. Todo pensado para reforzar su "autoridad" científica en la materia.

-Creemos lo que dice la monja porque es monja. Da igual que no estemos de acuerdo con la iglesia católica. Las monjas (a diferencia de los curas) tienen un plus de "bondad" en el imaginario colectivo. ¿Cómo nos iba a mentir una monja?.

¿Qué gana la monja con esto? Publicidad. Para ella, a la que seguro habrán invitado a más de un programa de TV, y para su monasterio, que probablemente habrá visto sustancialmente incrementadas las donaciones que recibe. Marketing viral: anunciar un producto hablando de otra cosa que sabemos que va a pasar de boca a oreja. Ah! y de rebote la iglesia se frota las manos al ver reforzada su imagen de guardiana del bienestar de su rebaño.

En fin, que hay razones de sobra para, por lo menos, buscar más fuentes de información antes de decidir si vais a vacunar a vuestros hijos o no. Yo, desde luego, creo que el mejor consejo es el del pediatra o médico de confianza, por encima de lo que diga una avalancha de monjas, querubines y serafines.

martes, 15 de septiembre de 2009

Al pie de la letra.

Somos seres religiosos, en el fondo. Nos gusta hacer profesión de fe a la primera oportunidad que se nos presenta. El mercado, las empresas, la comunicación son nuestros nuevos dioses. "No hay más Dios que la Web, y yo soy su profeta", claman todos los días desde los blogs cientos, miles, probablemente millones de sacerdotes de esta nueva religión en la que todos estamos metidos.
Estos nuevos profetas nuestros son casi igualitos que los profetas antiguos: cada dios tiene el suyo (o varios) que insiste en que él ha sido agraciado con la revelación divina y, por supuesto, el resto de profetas de otras religiones están equivocados.
¿Qué hacer ante semejante panorama? Si hacemos caso de lo que todos los gurús dicen que hay que hacer, no podríamos dedicarnos a otra cosa. Hay decálogos y listas de reglas para todo: "Las 22 reglas inmutables (toma ya!) del marketing", "Los 10 pasos para alcanzar el éxito en la empresa", "Decálogo de la innovación", "14 pasos para ser alguien en la Web".... Además, como no coinciden en todo, uno no sabe bien a qué carta quedarse.
Como siempre, interpretar como verdades inmutables las opiniones de un experto es algo que, probablemente, ni el propio experto que las escribió pretendía. Uno hace una lista o decálogo a modo de resumen de una manera de pensar o de enfocar los negocios o la comunicación, con toda la buena voluntad del mundo... y en pocos meses se encuentra, si esas ideas cuajan, con que tiene una legión de seguidores que se dedican a eso, seguir al pie de la letra, casi palabra por palabra, lo que creen que es una infalible receta de éxito. Es algo tan absurdo como pretender vivir como Don Quijote, creer que lo que dice el Génesis es literalmente cierto y no una metáfora o, tras leer Moby Dick, enrolarnos en un ballenero.
¿Significa eso que no hay que hacerles caso? Tampoco, ni mucho menos. Si creemos que hay sabiduría en algo que leemos, sea un blog, un manual de marketing o Moby Dick (que sería un enorme manual de habilidades directivas, por cierto), lo que debemos hacer en lugar de lanzarnos alegremente a seguir los pasos del profeta, es reflexionar. Pensar, vamos. Parece que en esta cultura global del "dámelo hecho, dámelo ahora y mañana dame otro" queremos dedicarnos a consumir pensamientos precocinados. El buen cocinero no es el que se compra un libro de recetas y sigue milimétricamente las instrucciones aunque no haya cocinado nunca antes. Ese camino lleva directamente al fracaso (y a la llamada a Telepizza) y lo que es peor, a la desilusión. A cocinar se aprende friendo huevos y cociendo patatas, y a partir de ahí se desarrolla la intuición que permite entender una receta e interpretarla según nuestro gusto o experiencia. Lo mismo sucede con los manuales de la web 2.0. o el e-marketing. Aprendamos primero los pasos básicos de la comunicación a secas, del marketing a secas, de la gestión y el liderazgo, desarrollemos la intuición y usemos los manuales para enriquecernos, no para convertirnos en talibanes.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Es la innovación, estúpido!

Llevamos tanto tiempo oyendo discursos sobre innovación y la tan cacareada I+D+i que hemos acabado acostumbrándonos al mensaje de "hay que innovar" y todos, tanto empresarios como empleados, hemos desarrollado nuestro abanico de excusas para no hacerlo. Pensamos que la innovación es cara, que debe ser "subvencionada" por el Estado, que sólo está al alcance de unos pocos o que es cosa de investigadores de bata blanca, y nada más lejos de la realidad.
Por supuesto, una de las fuentes, y muy importante, de innovación es la investigación científica y el desarrollo tecnológico. Sin embargo eso nos lleva a pensar que la innovación sólo es posible en sectores de rápido crecimiento y en segmentos del mercado relativamente "nuevos", como internet o las telecomunicaciones. El paradigma de la innovación es Google, aunque tendemos a pensar que ese comportamiento "extraño" y algo alocado de esta empresa se debe a que se mueve en un sector que crece de forma exponencial, con lo que el crecimiento meteórico de sus ingresos les hace posible permitirse lujos que una empresa "normal" no puede ni siquiera soñar.
En realidad, la innovación es una forma de hacer negocios, y es realmente ahí donde están las claves del éxito de Google:
1. La innovación sólo es posible si se convierte en la parte más importante de la cultura de la empresa. Todos los empleados tienen cerebro, son personas inteligentes y por tanto creativas, y es responsabilidad de la empresa y de ellos mismos desarrollar su creatividad dentro de la empresa.
2. Para que haya innovación deben darse unas condiciones que la permitan. Empezando por las condiciones de trabajo, el hacer del trabajo una experiencia divertida para los empleados, el permitirles tomarse los descansos que necesiten, relajarse, el proporcionarles comida de alta calidad gratis para que no tengan que irse a comer a cualquier parte... Todo ello requiere una inversiòn, pero como Google (y otras empresas que han seguido su camino) ha demostrado, es una inversión que se recupera con creces en muy poco tiempo.
3. La innovación es un acto creativo, casi "artístico" y como tal no puede estar "dirigido". Si proporcionamos a una persona los medios, herramientas y la libertad para desarrollar su creatividad en beneficio de la empresa (y le hacemos partícipe de ese beneficio) lo raro es que la innovación NO se produzca.
4. La innovación significa romper las estructuras jerárquicas tradicionales, apostar por la autosuperación y la generación espontánea de equipos de trabajo que desarrollan proyectos innovadores sin cortapisas, organizando sus propios equipos en función de sus afinidades personales y las necesidades del propio proyecto. En este sentido, la innovación surge de la cooperación de igual a igual y no de la imposición jerárquica.
5. El papel de los directivos en una empresa con cultura de innovación es canalizar esos proyectos hacia el mercado, evaluar su potencial de rentabilidad y dar el visto bueno a los que superen esa evaluación. Eso implica un cambio radical en la forma de pensar de los directivos, que pasan de ser líderes por imposición jerárquica a ser coordinadores y organizadores por las propias necesidades de los proyectos.
6. Los departamentos de I+D+i son caros, difíciles de mantener para una pequeña empresa y no aseguran el éxito de sus iniciativas. Resultado: Que investiguen otros y yo ya me subiré al carro si me interesa. Esa filosofía llega a las empresas a llegar tarde o sencillamente a rechazar la innovación como poco viable. Pero ¿es posible innovar sin departamentos de I+D+i? No sólo es posible, sino mucho más eficaz, como Google ha demostrado.
Con todo esto, ¿por qué Google no se ha convertido en el modelo de organización a imitar? Siendo la empresa que más ha crecido en el mundo en los últimos 10 años, ¿por qué no hay una legión de seguidores? Muy sencillo: Google no sigue un modelo de "escuela de negocios". ¿Gimnasios en el trabajo? ¿Libertad de horarios? ¿Dedicar un día a la semana a desarrollar el proyecto que más te guste, sea de lo que sea? ¿Oficinas decoradas con colores vivos en las que uno puede levantarse de la pantalla del ordenador e irse a jugar al billar o al futbolín, o simplemente echarse una siesta? Es decir, ¿que el trabajo no suponga un esfuerzo duro sino una satisfacción y realización personal? Demasiado para mentalidades cuadriculadas, formadas en sistemas rígidos de organización y con esquemas de los años 60 (esto es literal, en las escuelas de marketing se siguen enseñando metodologías de hace 40 años). Mientras tanto, Google engorda y engorda y sus empleados y sus accionistas son los más satisfechos del mundo. ¿Aprenderemos alguna vez?

domingo, 2 de agosto de 2009

Lobbies

Un lobby (del inglés "entrada", "salón de espera") es un grupo de personas que intentan influir en las decisiones del poder ejecutivo o legislativo en favor de determinados intereses. (Fuente: Wikipedia)
El comportamiento de los lobbies suele buscar la influencia a través del poder económico o político. Para ello, nada mejor que colocar en dichas esferas de poder a personas que sean proclives a las ideologías o sectores a los que se quiere beneficiar e incluso facilitando el acceso a otras personas una vez dentro. Es decir, los miembros de los grupos de presión, una vez han accedido al poder, facilitan la entrada en esos círculos de otros miembros con la intención de perpetuar su capacidad de influencia.
Suelto todo este rollo porque estoy un poco harto de oír hablar del presunto "lobby gay" por parte, precisamente, de los que más acostumbran a comportarse de este modo: la gente de derechas con poder económico y/o político (suele ser ambas cosas). ¿Cree el ladrón que son todos de su condición?
Desde siempre la ortodoxia ultracatólica y derechista ha intentado aumentar sus cuotas de poder. Así se comporta el Opus o los legionarios de Cristo: una vez han colocado a uno de ellos en el poder, lo utilizan para facilitar el acceso a otros miembros de su grupo. No hay ningún gobierno de derechas en este país, ni autonómico, ni local, ni nacional, que no cuente con miembros o simpatizantes declarados de uno de estos grupos entre sus miembros. Además, el PP defiende sus intereses a sangre y fuego, unas veces abiertamente y otras de forma más solapada (que yo sepa, el recurso de inconstitucionalidad contra los matrimonios gays sigue en pie y pendiente de resolución).
Lo más risible de todo son los supuestos "cabecillas" del lobby gay según estas cabezas pensantes de la derecha: Pedro Zerolo, Jesús Vázque, Boris Izaguirre.... Vamos, los que salen en la tele, que no dejan de ser personajes mediáticos más o menos caricaturescos o, como el caso de Zerolo, ex-activistas gays que se han pasado a la política por un plato de lentejas. Tremendo lobby! ¿Qué extraño poder tenemos los gays para tener "amordazada" a la sociedad?

lunes, 25 de mayo de 2009

Perspectivas (II) ¿Crisis? ¿What crisis?

La puñetera crisis es una de las patrañas más grandes que nos han colado a todos en los últimos 50 años. No es que no exista (no soy tonto y no se puede negar la evidencia) sino que los  que mandan, la casta dominante, que es la élite económico-política (lo escribo así porque cada vez es más difícil distinguirlos) nos está dando gato por liebre.
Veamos:
Nos han venido la moto de la "inevitabilidad" de las crisis en una economía de mercado, que todo es cíclico, que el sistema se autorregula, etc. Y somos tan, tan burros, que nos lo hemos creído. Vale que es difícil no creérselo cuando los que pagamos la crisis somos siempre los mismos. Pero este crisis tiene unos responsables claros que se han apresurado a montar una cortina de humo para irse de rositas y estafarnos en nuestras propias narices. 
Para empezar, deberíamos dejar de hacer caso a los analistas económicos. Poco antes de que empezara la movida abundaban los reportajes en prensa sobre el "milagro irlandés" y el "paraíso de Islandia", el lugar en el que mejor se vivía de la Tierra y en el que la gente era más feliz. Ahora los dos modelos económicos se han venido estrepitosamente abajo. ¿Dónde están metidos los gurús que nos incitaban a los demás países a seguir su ejemplo? Sorprendentemente siguen ahí, haciendo predicciones nuevas y recibiendo la misma atención mediática que antes. Por un lado todo el mundo, a toro pasado, sabía que iba a desencadenarse una crisis, pero nadie ha sido capaz de prever cuando, ni siquiera los poderosos gabinetes de estudios de los grandes bancos o las grandes corporaciones. Pero, sorprendentemente, ¡seguimos haciéndoles caso!
El problema es que, a cambio de beneficios materiales que tenían poco de real y mucho de virtual, hemos dejado que el zorro se haga cargo del gallinero. La crisis tiene responsables con nombres y apellidos, tanto en España como a nivel internacional. Los directivos de las grandes empresas, las agencias de valores y los grandes bancos, con su política de maximizar los beneficios rápidamente por un afán de lucro personal (tienen que cobrar sus bonus para pagarse el desenfrenado tren de vida que llevan) son los responsables directos de la situación. Sus decisiones erróneas, conscientes o no, nos han llevado a una situación límite. Sin embargo, las protestas sociales han sido casi testimoniales. Ni huelga general, ni manifestaciones... nada. La sociedad está anestesiada por las dosis de preocupación que esta misma gente se encarga de inocular en el sistema. Ni las leyes, ni las más elementales normas de gestión empresarial (gestión, no especulación) rigen para ellos. En el caso español, que es el que nos toca más cerca, los promoters inmobiliarios, esa gente que convertía en oro todo lo que tocaba, se apoderaron del sistema económico mientras nosotros nos hipotecábamos alegremente, animados por esa élite que nos prometía un negocio redondo y que además, vía bancos, nos proporcionaba una fuente ilimitada de financiación.
Nada fue un obstáculo para ellos. Contaminaron hasta la náusea a toda la clase política hasta que ya no es posible distinguir entre políticos y especuladores. ¿Estudias o promueves? parecía ser la pregunta de moda en determinadas clases sociales. Se cambiaron las leyes para "liberalizar el mercado" y los precios se dispararon. Y nosotros, a comprar como locos. Muchos paisajes que durante siglos se habían mantenido más op menos igual han sido destruidos irremediablemente, y además siguiendo el modelo menos sostenible de todos. Estos generadores de dinero virtual eran capaces de ganar millones de euros sin invertir NADA. Los bancos les prestaron toda la ayuda que necesitaron, olfateando el negocio rápido y fácil. 
Hace muy poco leí en la prensa que los ejecutivos de las grandes inmobiliarias, que habían perdido su empleo por el 'crash' del sector (ay, qué penita me dan) están siendo contratados ahora para dirigir las divisiones inmobiliarias de las entidades bancarias, que se encuentran cargadas ahora de patrimonio inmobiliario del que se tienen que deshacer para conseguir liquidez. Es decir, los mismos perros se intercambian los collares alegremente. 
Si quedara un ápice de moralidad y sentido común en la casta dominante, toda esta gente sería defenestrada y apartada de las responsabilidades.Tanto las políticas como las económicas. Es lo lógico, en una empresa si lo haces mal te despiden. Pero a ellos no, a ellos les contratan en otro sitio con sus privilegios intactos o aun mejorados. 
Los ciudadanos hemos olvidado que somos nosotros quienes tenemos el poder, y que es con nuestro dinero con el que se juega. Pero esa inyección de dinero virtual parece haberse acabado, y quizá si despertamos de la anestesia nos demos cuenta de que nos están arrebatando de delante de nuestras narices la oportunidad de cambiar el modelo económico a niveles sostenibles.
Pero la pregunta es ¿Es necesaria una revolución social para que todo cambie? ¿Cuánto costará, en dinero y en vidas humanas, una situación de esa naturaleza? El explosivo está, desde luego, preparado, y la mecha (la tan cacareada web 2.0 y la información rápida en tiempo real) lista para ser encendida. ¿Cuándo saltará la chispa?

domingo, 17 de mayo de 2009

Perspectivas (I). Superpoblación

Hoy por fin voy a ser coherente (para variar) y escribir algo relacionado con el título de este blog. 
Hay una antigua maldición china que dice "Ojalá vivas tiempos interesantes". Los chinos lo tenían claro: Los tiempos interesantes son tiempos de cambio, de convulsión social, de caída de imperios y surgimiento de otros nuevos. 
¿Hacia dónde vamos? Creo que de aquí a 20-30 años el mundo no será muy similar al que conocemos. Rollos new age aparte, estamos en un cambio de era, y no está nada claro cómo van a ser los tiempos que se avecinan, pero como ser un visionario de salón es gratis, ahí van algunos posibles escenarios que se me ocurren, partiendo de algunas situaciones actuales.
1- La superpoblación. 
De seguir a este ritmo, en 2050 seremos 9.000 millones de personas, según la ONU. ¿Cuál es límite de la sostenibilidad? Según muchos expertos lo hemos rebasado hace mucho. La inmensa mayoría de esos 2.000 millones de personas más nacerán en países pobres que muy difícilmente podrán hacer frente a mayores incrementos de población. Más población significa más presión migratoria sobre los países desarrollados. ¿Qué haremos si el ritmo de inmigración se multiplica hasta niveles insostenibles? Blindar las fronteras no parece servir de mucho, a la vista de las estadísticas, y plantea a muchas personas serias cuestiones éticas y morales. Por un lado están los que apuestan por la regulación de la inmigración por la vía policial o militar, el blindaje de las fronteras y las deportaciones masivas, pero eso tiene un límite. Por otro lado, los que piensan que los inmigrantes son tan personas como cualquiera de nosotros y tenemos la obligación moral de compartir nuestra exagerada riqueza con ellos, pero eso también tiene un límite, como estamos viendo con la actual crisis. 
En cualquier caso, la superpoblación, el hambre y la inmigración son una bomba de relojería que puede acabar reventando nuestra burbuja de bienestar. Todo el mundo conoce las recetas: cooperación, desarrollo, tecnología, pero después de más de medio siglo de descolonización en África, no parece que las cosas hayan mejorado mucho, entre otras cosas porque la ayuda que les prestamos viene con cuentagotas. 
¿Qué pasará si no hacemos lo que debemos hacer? Que los gobiernos occidentales tendrán que enfrentarse a un serio problema migratorio. Ya hemos visto que la presión migratoria es un excelenta caldo de cultivo para el populismo y la intolerancia. En el peor de los casos, podemos ver la vuelta de campos de internamiento, y políticas de control social. Algunos posibles escenarios que se me ocurren:
- Blindaje militar de las fronteras, que supondrá una serie de consecuencias políticas como el control de la información que llega a los ciudadanos (habrá que cometer excesos que no conviene que la gente sepa), acallar las voces discordantes como "antipatrióticas" y un claro deterioro democrático y social. Algo similar a Berlín, años 30. No olvidemos que Hitler ganó unas elecciones, lo que aprovechó para pegarle fuego al parlamento y abolir el estado democrático. 
- Vuelta a la administración colonial, obviamente por la vía de la fuerza. Imposición de estrictas medidas de control de natalidad en esos países, que usaremos como "graneros", tanto de alimentos como de mano de obra para los países desarrollados. 
-Acción coordinada de todos los países desarrollados para ayudar realmente a desarrollarse al Tercer Mundo. Hasta ahora no se ha producido, y además ¿soportará el medio ambiente que los países pobres consuman más recursos? Si todo el planeta alcanzara el nivel de desarrollo de los países más ricos, harían falta 2,5 Tierras para sostener a toda esa población. Los gurús de la tecnología nos prometen que el desarrollo tecnológico permitirá reducir el consumo de materias primas y alimentos a niveles sostenibles. Pero eso ya sucede y no parece haber mejorado la situación: En la actulidad cada vez se planta más maíz, soja y trigo transgénicos, y el hambre en el mundo no se ha acabado. 
Está claro que si queremos compartir el mundo con más gente, tendremos que cambiar nuestra forma de vivir, buscar un reparto más equitativo y reducir nuestro consumo. ¿Podremos mantener nuestro estilo de vida con menos recursos?