martes, 15 de septiembre de 2009

Al pie de la letra.

Somos seres religiosos, en el fondo. Nos gusta hacer profesión de fe a la primera oportunidad que se nos presenta. El mercado, las empresas, la comunicación son nuestros nuevos dioses. "No hay más Dios que la Web, y yo soy su profeta", claman todos los días desde los blogs cientos, miles, probablemente millones de sacerdotes de esta nueva religión en la que todos estamos metidos.
Estos nuevos profetas nuestros son casi igualitos que los profetas antiguos: cada dios tiene el suyo (o varios) que insiste en que él ha sido agraciado con la revelación divina y, por supuesto, el resto de profetas de otras religiones están equivocados.
¿Qué hacer ante semejante panorama? Si hacemos caso de lo que todos los gurús dicen que hay que hacer, no podríamos dedicarnos a otra cosa. Hay decálogos y listas de reglas para todo: "Las 22 reglas inmutables (toma ya!) del marketing", "Los 10 pasos para alcanzar el éxito en la empresa", "Decálogo de la innovación", "14 pasos para ser alguien en la Web".... Además, como no coinciden en todo, uno no sabe bien a qué carta quedarse.
Como siempre, interpretar como verdades inmutables las opiniones de un experto es algo que, probablemente, ni el propio experto que las escribió pretendía. Uno hace una lista o decálogo a modo de resumen de una manera de pensar o de enfocar los negocios o la comunicación, con toda la buena voluntad del mundo... y en pocos meses se encuentra, si esas ideas cuajan, con que tiene una legión de seguidores que se dedican a eso, seguir al pie de la letra, casi palabra por palabra, lo que creen que es una infalible receta de éxito. Es algo tan absurdo como pretender vivir como Don Quijote, creer que lo que dice el Génesis es literalmente cierto y no una metáfora o, tras leer Moby Dick, enrolarnos en un ballenero.
¿Significa eso que no hay que hacerles caso? Tampoco, ni mucho menos. Si creemos que hay sabiduría en algo que leemos, sea un blog, un manual de marketing o Moby Dick (que sería un enorme manual de habilidades directivas, por cierto), lo que debemos hacer en lugar de lanzarnos alegremente a seguir los pasos del profeta, es reflexionar. Pensar, vamos. Parece que en esta cultura global del "dámelo hecho, dámelo ahora y mañana dame otro" queremos dedicarnos a consumir pensamientos precocinados. El buen cocinero no es el que se compra un libro de recetas y sigue milimétricamente las instrucciones aunque no haya cocinado nunca antes. Ese camino lleva directamente al fracaso (y a la llamada a Telepizza) y lo que es peor, a la desilusión. A cocinar se aprende friendo huevos y cociendo patatas, y a partir de ahí se desarrolla la intuición que permite entender una receta e interpretarla según nuestro gusto o experiencia. Lo mismo sucede con los manuales de la web 2.0. o el e-marketing. Aprendamos primero los pasos básicos de la comunicación a secas, del marketing a secas, de la gestión y el liderazgo, desarrollemos la intuición y usemos los manuales para enriquecernos, no para convertirnos en talibanes.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Es la innovación, estúpido!

Llevamos tanto tiempo oyendo discursos sobre innovación y la tan cacareada I+D+i que hemos acabado acostumbrándonos al mensaje de "hay que innovar" y todos, tanto empresarios como empleados, hemos desarrollado nuestro abanico de excusas para no hacerlo. Pensamos que la innovación es cara, que debe ser "subvencionada" por el Estado, que sólo está al alcance de unos pocos o que es cosa de investigadores de bata blanca, y nada más lejos de la realidad.
Por supuesto, una de las fuentes, y muy importante, de innovación es la investigación científica y el desarrollo tecnológico. Sin embargo eso nos lleva a pensar que la innovación sólo es posible en sectores de rápido crecimiento y en segmentos del mercado relativamente "nuevos", como internet o las telecomunicaciones. El paradigma de la innovación es Google, aunque tendemos a pensar que ese comportamiento "extraño" y algo alocado de esta empresa se debe a que se mueve en un sector que crece de forma exponencial, con lo que el crecimiento meteórico de sus ingresos les hace posible permitirse lujos que una empresa "normal" no puede ni siquiera soñar.
En realidad, la innovación es una forma de hacer negocios, y es realmente ahí donde están las claves del éxito de Google:
1. La innovación sólo es posible si se convierte en la parte más importante de la cultura de la empresa. Todos los empleados tienen cerebro, son personas inteligentes y por tanto creativas, y es responsabilidad de la empresa y de ellos mismos desarrollar su creatividad dentro de la empresa.
2. Para que haya innovación deben darse unas condiciones que la permitan. Empezando por las condiciones de trabajo, el hacer del trabajo una experiencia divertida para los empleados, el permitirles tomarse los descansos que necesiten, relajarse, el proporcionarles comida de alta calidad gratis para que no tengan que irse a comer a cualquier parte... Todo ello requiere una inversiòn, pero como Google (y otras empresas que han seguido su camino) ha demostrado, es una inversión que se recupera con creces en muy poco tiempo.
3. La innovación es un acto creativo, casi "artístico" y como tal no puede estar "dirigido". Si proporcionamos a una persona los medios, herramientas y la libertad para desarrollar su creatividad en beneficio de la empresa (y le hacemos partícipe de ese beneficio) lo raro es que la innovación NO se produzca.
4. La innovación significa romper las estructuras jerárquicas tradicionales, apostar por la autosuperación y la generación espontánea de equipos de trabajo que desarrollan proyectos innovadores sin cortapisas, organizando sus propios equipos en función de sus afinidades personales y las necesidades del propio proyecto. En este sentido, la innovación surge de la cooperación de igual a igual y no de la imposición jerárquica.
5. El papel de los directivos en una empresa con cultura de innovación es canalizar esos proyectos hacia el mercado, evaluar su potencial de rentabilidad y dar el visto bueno a los que superen esa evaluación. Eso implica un cambio radical en la forma de pensar de los directivos, que pasan de ser líderes por imposición jerárquica a ser coordinadores y organizadores por las propias necesidades de los proyectos.
6. Los departamentos de I+D+i son caros, difíciles de mantener para una pequeña empresa y no aseguran el éxito de sus iniciativas. Resultado: Que investiguen otros y yo ya me subiré al carro si me interesa. Esa filosofía llega a las empresas a llegar tarde o sencillamente a rechazar la innovación como poco viable. Pero ¿es posible innovar sin departamentos de I+D+i? No sólo es posible, sino mucho más eficaz, como Google ha demostrado.
Con todo esto, ¿por qué Google no se ha convertido en el modelo de organización a imitar? Siendo la empresa que más ha crecido en el mundo en los últimos 10 años, ¿por qué no hay una legión de seguidores? Muy sencillo: Google no sigue un modelo de "escuela de negocios". ¿Gimnasios en el trabajo? ¿Libertad de horarios? ¿Dedicar un día a la semana a desarrollar el proyecto que más te guste, sea de lo que sea? ¿Oficinas decoradas con colores vivos en las que uno puede levantarse de la pantalla del ordenador e irse a jugar al billar o al futbolín, o simplemente echarse una siesta? Es decir, ¿que el trabajo no suponga un esfuerzo duro sino una satisfacción y realización personal? Demasiado para mentalidades cuadriculadas, formadas en sistemas rígidos de organización y con esquemas de los años 60 (esto es literal, en las escuelas de marketing se siguen enseñando metodologías de hace 40 años). Mientras tanto, Google engorda y engorda y sus empleados y sus accionistas son los más satisfechos del mundo. ¿Aprenderemos alguna vez?

domingo, 2 de agosto de 2009

Lobbies

Un lobby (del inglés "entrada", "salón de espera") es un grupo de personas que intentan influir en las decisiones del poder ejecutivo o legislativo en favor de determinados intereses. (Fuente: Wikipedia)
El comportamiento de los lobbies suele buscar la influencia a través del poder económico o político. Para ello, nada mejor que colocar en dichas esferas de poder a personas que sean proclives a las ideologías o sectores a los que se quiere beneficiar e incluso facilitando el acceso a otras personas una vez dentro. Es decir, los miembros de los grupos de presión, una vez han accedido al poder, facilitan la entrada en esos círculos de otros miembros con la intención de perpetuar su capacidad de influencia.
Suelto todo este rollo porque estoy un poco harto de oír hablar del presunto "lobby gay" por parte, precisamente, de los que más acostumbran a comportarse de este modo: la gente de derechas con poder económico y/o político (suele ser ambas cosas). ¿Cree el ladrón que son todos de su condición?
Desde siempre la ortodoxia ultracatólica y derechista ha intentado aumentar sus cuotas de poder. Así se comporta el Opus o los legionarios de Cristo: una vez han colocado a uno de ellos en el poder, lo utilizan para facilitar el acceso a otros miembros de su grupo. No hay ningún gobierno de derechas en este país, ni autonómico, ni local, ni nacional, que no cuente con miembros o simpatizantes declarados de uno de estos grupos entre sus miembros. Además, el PP defiende sus intereses a sangre y fuego, unas veces abiertamente y otras de forma más solapada (que yo sepa, el recurso de inconstitucionalidad contra los matrimonios gays sigue en pie y pendiente de resolución).
Lo más risible de todo son los supuestos "cabecillas" del lobby gay según estas cabezas pensantes de la derecha: Pedro Zerolo, Jesús Vázque, Boris Izaguirre.... Vamos, los que salen en la tele, que no dejan de ser personajes mediáticos más o menos caricaturescos o, como el caso de Zerolo, ex-activistas gays que se han pasado a la política por un plato de lentejas. Tremendo lobby! ¿Qué extraño poder tenemos los gays para tener "amordazada" a la sociedad?

lunes, 25 de mayo de 2009

Perspectivas (II) ¿Crisis? ¿What crisis?

La puñetera crisis es una de las patrañas más grandes que nos han colado a todos en los últimos 50 años. No es que no exista (no soy tonto y no se puede negar la evidencia) sino que los  que mandan, la casta dominante, que es la élite económico-política (lo escribo así porque cada vez es más difícil distinguirlos) nos está dando gato por liebre.
Veamos:
Nos han venido la moto de la "inevitabilidad" de las crisis en una economía de mercado, que todo es cíclico, que el sistema se autorregula, etc. Y somos tan, tan burros, que nos lo hemos creído. Vale que es difícil no creérselo cuando los que pagamos la crisis somos siempre los mismos. Pero este crisis tiene unos responsables claros que se han apresurado a montar una cortina de humo para irse de rositas y estafarnos en nuestras propias narices. 
Para empezar, deberíamos dejar de hacer caso a los analistas económicos. Poco antes de que empezara la movida abundaban los reportajes en prensa sobre el "milagro irlandés" y el "paraíso de Islandia", el lugar en el que mejor se vivía de la Tierra y en el que la gente era más feliz. Ahora los dos modelos económicos se han venido estrepitosamente abajo. ¿Dónde están metidos los gurús que nos incitaban a los demás países a seguir su ejemplo? Sorprendentemente siguen ahí, haciendo predicciones nuevas y recibiendo la misma atención mediática que antes. Por un lado todo el mundo, a toro pasado, sabía que iba a desencadenarse una crisis, pero nadie ha sido capaz de prever cuando, ni siquiera los poderosos gabinetes de estudios de los grandes bancos o las grandes corporaciones. Pero, sorprendentemente, ¡seguimos haciéndoles caso!
El problema es que, a cambio de beneficios materiales que tenían poco de real y mucho de virtual, hemos dejado que el zorro se haga cargo del gallinero. La crisis tiene responsables con nombres y apellidos, tanto en España como a nivel internacional. Los directivos de las grandes empresas, las agencias de valores y los grandes bancos, con su política de maximizar los beneficios rápidamente por un afán de lucro personal (tienen que cobrar sus bonus para pagarse el desenfrenado tren de vida que llevan) son los responsables directos de la situación. Sus decisiones erróneas, conscientes o no, nos han llevado a una situación límite. Sin embargo, las protestas sociales han sido casi testimoniales. Ni huelga general, ni manifestaciones... nada. La sociedad está anestesiada por las dosis de preocupación que esta misma gente se encarga de inocular en el sistema. Ni las leyes, ni las más elementales normas de gestión empresarial (gestión, no especulación) rigen para ellos. En el caso español, que es el que nos toca más cerca, los promoters inmobiliarios, esa gente que convertía en oro todo lo que tocaba, se apoderaron del sistema económico mientras nosotros nos hipotecábamos alegremente, animados por esa élite que nos prometía un negocio redondo y que además, vía bancos, nos proporcionaba una fuente ilimitada de financiación.
Nada fue un obstáculo para ellos. Contaminaron hasta la náusea a toda la clase política hasta que ya no es posible distinguir entre políticos y especuladores. ¿Estudias o promueves? parecía ser la pregunta de moda en determinadas clases sociales. Se cambiaron las leyes para "liberalizar el mercado" y los precios se dispararon. Y nosotros, a comprar como locos. Muchos paisajes que durante siglos se habían mantenido más op menos igual han sido destruidos irremediablemente, y además siguiendo el modelo menos sostenible de todos. Estos generadores de dinero virtual eran capaces de ganar millones de euros sin invertir NADA. Los bancos les prestaron toda la ayuda que necesitaron, olfateando el negocio rápido y fácil. 
Hace muy poco leí en la prensa que los ejecutivos de las grandes inmobiliarias, que habían perdido su empleo por el 'crash' del sector (ay, qué penita me dan) están siendo contratados ahora para dirigir las divisiones inmobiliarias de las entidades bancarias, que se encuentran cargadas ahora de patrimonio inmobiliario del que se tienen que deshacer para conseguir liquidez. Es decir, los mismos perros se intercambian los collares alegremente. 
Si quedara un ápice de moralidad y sentido común en la casta dominante, toda esta gente sería defenestrada y apartada de las responsabilidades.Tanto las políticas como las económicas. Es lo lógico, en una empresa si lo haces mal te despiden. Pero a ellos no, a ellos les contratan en otro sitio con sus privilegios intactos o aun mejorados. 
Los ciudadanos hemos olvidado que somos nosotros quienes tenemos el poder, y que es con nuestro dinero con el que se juega. Pero esa inyección de dinero virtual parece haberse acabado, y quizá si despertamos de la anestesia nos demos cuenta de que nos están arrebatando de delante de nuestras narices la oportunidad de cambiar el modelo económico a niveles sostenibles.
Pero la pregunta es ¿Es necesaria una revolución social para que todo cambie? ¿Cuánto costará, en dinero y en vidas humanas, una situación de esa naturaleza? El explosivo está, desde luego, preparado, y la mecha (la tan cacareada web 2.0 y la información rápida en tiempo real) lista para ser encendida. ¿Cuándo saltará la chispa?

domingo, 17 de mayo de 2009

Perspectivas (I). Superpoblación

Hoy por fin voy a ser coherente (para variar) y escribir algo relacionado con el título de este blog. 
Hay una antigua maldición china que dice "Ojalá vivas tiempos interesantes". Los chinos lo tenían claro: Los tiempos interesantes son tiempos de cambio, de convulsión social, de caída de imperios y surgimiento de otros nuevos. 
¿Hacia dónde vamos? Creo que de aquí a 20-30 años el mundo no será muy similar al que conocemos. Rollos new age aparte, estamos en un cambio de era, y no está nada claro cómo van a ser los tiempos que se avecinan, pero como ser un visionario de salón es gratis, ahí van algunos posibles escenarios que se me ocurren, partiendo de algunas situaciones actuales.
1- La superpoblación. 
De seguir a este ritmo, en 2050 seremos 9.000 millones de personas, según la ONU. ¿Cuál es límite de la sostenibilidad? Según muchos expertos lo hemos rebasado hace mucho. La inmensa mayoría de esos 2.000 millones de personas más nacerán en países pobres que muy difícilmente podrán hacer frente a mayores incrementos de población. Más población significa más presión migratoria sobre los países desarrollados. ¿Qué haremos si el ritmo de inmigración se multiplica hasta niveles insostenibles? Blindar las fronteras no parece servir de mucho, a la vista de las estadísticas, y plantea a muchas personas serias cuestiones éticas y morales. Por un lado están los que apuestan por la regulación de la inmigración por la vía policial o militar, el blindaje de las fronteras y las deportaciones masivas, pero eso tiene un límite. Por otro lado, los que piensan que los inmigrantes son tan personas como cualquiera de nosotros y tenemos la obligación moral de compartir nuestra exagerada riqueza con ellos, pero eso también tiene un límite, como estamos viendo con la actual crisis. 
En cualquier caso, la superpoblación, el hambre y la inmigración son una bomba de relojería que puede acabar reventando nuestra burbuja de bienestar. Todo el mundo conoce las recetas: cooperación, desarrollo, tecnología, pero después de más de medio siglo de descolonización en África, no parece que las cosas hayan mejorado mucho, entre otras cosas porque la ayuda que les prestamos viene con cuentagotas. 
¿Qué pasará si no hacemos lo que debemos hacer? Que los gobiernos occidentales tendrán que enfrentarse a un serio problema migratorio. Ya hemos visto que la presión migratoria es un excelenta caldo de cultivo para el populismo y la intolerancia. En el peor de los casos, podemos ver la vuelta de campos de internamiento, y políticas de control social. Algunos posibles escenarios que se me ocurren:
- Blindaje militar de las fronteras, que supondrá una serie de consecuencias políticas como el control de la información que llega a los ciudadanos (habrá que cometer excesos que no conviene que la gente sepa), acallar las voces discordantes como "antipatrióticas" y un claro deterioro democrático y social. Algo similar a Berlín, años 30. No olvidemos que Hitler ganó unas elecciones, lo que aprovechó para pegarle fuego al parlamento y abolir el estado democrático. 
- Vuelta a la administración colonial, obviamente por la vía de la fuerza. Imposición de estrictas medidas de control de natalidad en esos países, que usaremos como "graneros", tanto de alimentos como de mano de obra para los países desarrollados. 
-Acción coordinada de todos los países desarrollados para ayudar realmente a desarrollarse al Tercer Mundo. Hasta ahora no se ha producido, y además ¿soportará el medio ambiente que los países pobres consuman más recursos? Si todo el planeta alcanzara el nivel de desarrollo de los países más ricos, harían falta 2,5 Tierras para sostener a toda esa población. Los gurús de la tecnología nos prometen que el desarrollo tecnológico permitirá reducir el consumo de materias primas y alimentos a niveles sostenibles. Pero eso ya sucede y no parece haber mejorado la situación: En la actulidad cada vez se planta más maíz, soja y trigo transgénicos, y el hambre en el mundo no se ha acabado. 
Está claro que si queremos compartir el mundo con más gente, tendremos que cambiar nuestra forma de vivir, buscar un reparto más equitativo y reducir nuestro consumo. ¿Podremos mantener nuestro estilo de vida con menos recursos? 

viernes, 17 de abril de 2009

Danone y la pseudociencia.

Actimel cuida tus defensas. Eso dicen los anuncios de Danone, retorciendo el concepto de "defensas" para incluir en ella la flora bacteriana. Además, los anuncios de Actimel son deliberadamente ambiguos, al mostrar imágenes de personas resfriadas o con alegias que supuestamente están más protegidas con el famoso Actimel.
Actimel vende que las bacterias Lactobacillus Casei (o L.Casei) con las que está elaborado son de una variedad patentada por ellos a la que llaman "L.Casei Immunitass", evidentemente, para reforzar la idea de que el producto es beneficioso para el sistema inmunológico.
Por si quedaba alguna duda, nos ponen en el último anuncio a una presentadora de informativos que apela a su condición de madre y a los supuestos estudios científicos para demostrarnos que el Actimel ayuda a las defensas.
Empezando por el concepto de "defensas", es evidente que el intestino tiene sus sistemas de defensa. El primero de ellos, a nivel del estómago, son los ácidos estomacales que se encargan de matar a las bacterias que penetran con los alimentos que ingerimos. Incluidas las celebérrimas L.Casei, sean 'immunitass' o no. No hay pruebas de ninguna clase que demuestren que las bacterias llegan vivas al intestino. Los estudios científicos apuntan a un efecto probiótico, similar al de cualquier otro yogur. Es decir, ayudan a que la flora bacteriana del intestino se desarrolle correctamente. 
El problema empieza cuando Danone nos vende que "el 70% de las defensas están en el intestino". Evidentemente la afirmación es en sí misma cierta, si entendemos como "defensas" a todos aquellos mecanismos destinados a impedir la entrada en el organismo de agentes patógenos o nocivos. El problema es la confusión, en este caso deliberada y provocada, entre "defensas" y sistema inmunológico. Ahí es cuando las imágenes empiezan a ser engañosas: gente que se toma un Actimel para no acatarrarse porque en invierno ya se sabe, infografismo en el que el "equipo Actimel" identificado claramente como parte del sistema inmunológico, se dedica a destruir virus y bacterias....
Sencillamente es mentira. Si acaso, el único efecto probado de Actimel sobre el sistema inmunológico es indirecto: una mejor flora intestinal y, por tanto, una correcta absorción de nutrientes, perimte que la salud general del organismo ( y por tanto el sistema inmunológico) funcionen mejor. Pero ni Actimel ni ninguno de los otros productos con L. Casei (por cierto mucho más baratos y con los mismos efectos) tienen efecto alguno sobre la posibilidad o no de coger un catarro. Y, como diría Fraga, esto hay que decirlo.

miércoles, 8 de abril de 2009

Pseudociencia sexual

Hace poco, en el marco de un ciclo científico de conferencias en la Universidad de Alicante, la profesora de bioética de la Universidad Católica de Murcia (propiedad de la iglesia católica), pronunció una conferencia en la que, entre otras lindezas, decía que la homosexualidad es una enfermedad y que como tal debe ser tratada, y achacaba la causa de la homosexualidad a "gatillazos", "entorno educativo" y cosas por el estilo. No contenta con esto, utilizó dos argumentos que no me son desconocidos:
a) La homosexualidad fue retirada de la lista de enfermedades mentales en 1970 debido a presiones políticas de los colectivos gays.
b) La homosexualidad es un comportamiento desordenado contrario a la ley natural.
Las palabras de esta señora (numeraria del opus, por supuesto) se califican por sí solas y no merecen más comentario. 
Sin embargo, si merece comentario el uso de argumentos pseudocientíficos. En este caso, la 'falacia de autoridad' por la cual el hecho de que una persona sea una autoridad relevante o tenga muchos conocimientos de algo hace que cualquier afirmación de esa persona, justificada o no, tienda a darse por cierta.
En los sectores de opinión más radicales y jimenezlosánticos se da mucho pábulo a estas supuestas ideas 'científicas', y hasta tuvieron la desfachatez de llevar a comparecer en el Congreso, durante la discusión de la ley del matrimonio homosexual, al 'reputado' psiquiatra Aquilino Polaino, que instruyó a Sus Señorías sobre las terapias que utiliza para 'tratar' la homosexualidad.
Todo esto no hace más que desprestigiar a la ciencia al transmitir una impresión equivocada. Para que algo sea "científico" debe ser probado experimentalmente, y dichas pruebas reconocidas como válidas por el resto de la comunidad científica. 
En primer lugar, lo de la ley natural. ¿Dónde está escrita?. ¿Seguro que la homosexualidad no es un comportamiento natural? Muchos animales presentan espontáneamente ese tipo de comportamientos. 
Además, ¿qué es lo natural? Se supone que la diferencia entre algo "natural" y algo "artificial" es que lo segundo ha sido elaborado por el hombre. Todo nuestro comportamiento social, la educación, la cultura, toda nuestra organización como humanidad es artificial. Lo natural es ir desnudos o vestidos con pieles y vivir en cuevas. 
Y puestos a decir, lo natural no es, desde luego, renunciar al sexo y dedicar la vida a la oración y el éxtasis contemplativo de la gracia divina. 
No sé si la homosexualidad tiene o no una base genética. Hay estudios que apuntan en ambas direcciones. Una posible causa genética implicaría dotar de significado evolutivo a la homosexualidad, lo que es difícil desde la perspectiva de utilidad para la especie, a no ser que se trate de un mecanismo evolutivo para autorregular el crecimiento de la población.  Por otra parte, buscar el origen de la homosexualidad en causas ambientales o alteraciones fisiológicas no explica que el fenómeno homosexual se haya mantenido constante a lo largo de la historia, en todas las épocas y en todas las culturas.
En lo que sí hay consenso científico es en que la homosexualidad no es una enfermedad. Desde 1970 no hay ninguna organización internacional de salud que la considere como tal. Tampoco en España y, que yo sepa, no se han producido manifestaciones en la puerta de los colegios de psicólogos o en las facultades de medicina para presionarles a nada.
Lo más grave aún es que, amparándose en la libertad de cátedra, pretendan hacer pasar por científico lo que no lo es. Las opiniones, las creencias, la moral y la ética de cada uno son muy respetables cuando se presentan como lo que son, opiniones personales. Pero las verdades científicas son otra cosa.