Unas cuantas pautas sobre los errores más comunes que cometen las empresas al gestionar su presencia en redes sociales:
1. No estés por estar. La presencia en redes sociales debe tener unos objetivos claros: potenciar el valor de la marca, crear fidelidad, conocer la opinión de los clientes, apoyar campañas...Lo que sea, pero ten presente que los objetivos se definen a priori y a partir de ellos se diseñan las acciones de marketing más adecuadas en cada caso. Pregúntate siempre, antes de colgar un post, un tweet o hacer un comentario, qué pretendes conseguir con ello.
2. No eres una empresa: Eres una persona que representa a una empresa. Un tono muy institucional o excesivamente publicitario, esconderte detrás de nombres falsos o seudónimos, no dejar claro que detrás de la estrategia comercial hay una persona con la que se puede interactuar...todo ello te llevará al fracaso y al rechazo de las personas con las que querías interactuar.
3. No pongas a representar a tu empresa a alguien que no tenga suficientes conocimientos de lo que vendes y lo que haces y que no conozca y comparta los valores de tu empresa. No es necesario que sea un especialista técnico, pero tiene que tener capacidad de responder a preguntas o reclamaciones y de discernir, cuando le hagan una pregunta difícil, a quién debe dirigirse para que le ayude a responderla.
4. Los comentarios negativos son muy útiles. Jamás los ignores ni los dejes sin responder. Agradécelos como una herramienta de mejora, y piensa que por cada persona que se toma la molestia de hacer un comentario negativo hay muchas más que comparten esa opinión pero no se toman la molestia de hacer ese comentario.
5. Si mientes, pretendes dar gato por liebre o simplemente exageras las propiedades de tu producto, no te metas en las redes sociales. Irás por lana y saldrás trasquilado.
6. Analiza tus puntos débiles a todos los niveles: Medioambientales, financieros, clima laboral... Es por donde primero te atacarán, así que mejor es que estés preparado.
7. Tu presencia en las redes sociales debe ser activa y tus interacciones rápidas. Ejemplo: Si tardas más de una hora en responder a un tweet, estás perdiendo un tiempo precioso. Si tienes un blog corporativo, revísalo todos los días y responde a los comentarios. Sólo puedes borrar los insultos o los comentarios que no tengan nada que ver con el tema del que se trate. Facebook requiere una revisión como mínimo dos veces al día.
8. Te parecerá chocante, pero lo mejor que puedes hacer en las redes sociales es no anunciarte. Si buscas prestigiar tu marca, aporta valor a tus seguidores con comentarios sobre temas que les interesen. Si diseñas una campaña, hazla interactiva y buscando la difusión viral y el boca-oreja. Recuerda que es el usuario el que tiene potestad para seguirte o no, y si le fríes a publicidad acabará aburriéndose de ti.
9. No te repitas ni satures a tus seguidores con tweets, retweets, comentarios en FB... Piensa que también son seguidores de más gente aparte de ti.
10. Más que hablar y difundir los mensajes, lo que más valor te va a aportar es escuchar. Revisa lo que se dice de ti e invita a los usuarios de las redes sociales a dirigirse a ti por iniciativa propia cuando lo deseen, ya que ésas serán las comunicaciones más valiosas para ti.
Blog sobre marketing on y offline. A veces información, a veces opinión, a veces se me va la olla.
jueves, 30 de diciembre de 2010
lunes, 13 de diciembre de 2010
Socialmanía.
Es muy viejo eso de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, pero visto el entusiasmo que la socialización despierta en los gurús de internet (reconvertidos en 'social media experts') va a ser que es cierto. Por lo visto, las redes sociales son la nueva panacea del negocio en internet.
Hagamos algo de memoria. Allá por el año 1995 se vivió un entusiasmo similar por todo lo que oliera a la entonces incipiente expansión de internet. Surgieron miles de empresas puntocom de la nada, con un modelo de negocio basado en el principio "hay que posicionarse ahora porque el crecimiento de internet va a ser exponencial y en un futuro muy cercano nos vamos a forrar" Esas empresas multiplicaron su valor en Bolsa, todos los días nos desayunábamos con noticias sobre compras y ventas millonarias (¿Alguien se acuerda de lo que Telefónica pagó por Lycos?) y todo eran grandes promesas de futuro. Había que estar en internet, había que vender online: los bancos, los supermercados, los modelos tradicionales de negocio tenían los días contados. En aquélla ocasión, no tan lejana, el boom fueron los portales: reunir en una misma web todo lo que el usuario iba a buscar en la red: noticias, búsquedas, tienda online... hasta que llegó la debacle, todo aquello se disolvió como un azucarillo y emergió de las cenizas un nuevo gigante que hizo de la simplicidad su bandera: Google.
Yo soy usuario y firme partidario de la socialización en internet, que nadie se equivoque. Creo que aporta muchas ventajas que, tan machacadas como están siendo últimamente, no voy a repetir aquí. Lo que no soy es un creyente, ni mucho menos un converso. Por eso me gustaría manifestar mis dudas ante algunos de los argumentos que más se oyen en boca de los SMM (social media maniacs). A saber:
Hagamos algo de memoria. Allá por el año 1995 se vivió un entusiasmo similar por todo lo que oliera a la entonces incipiente expansión de internet. Surgieron miles de empresas puntocom de la nada, con un modelo de negocio basado en el principio "hay que posicionarse ahora porque el crecimiento de internet va a ser exponencial y en un futuro muy cercano nos vamos a forrar" Esas empresas multiplicaron su valor en Bolsa, todos los días nos desayunábamos con noticias sobre compras y ventas millonarias (¿Alguien se acuerda de lo que Telefónica pagó por Lycos?) y todo eran grandes promesas de futuro. Había que estar en internet, había que vender online: los bancos, los supermercados, los modelos tradicionales de negocio tenían los días contados. En aquélla ocasión, no tan lejana, el boom fueron los portales: reunir en una misma web todo lo que el usuario iba a buscar en la red: noticias, búsquedas, tienda online... hasta que llegó la debacle, todo aquello se disolvió como un azucarillo y emergió de las cenizas un nuevo gigante que hizo de la simplicidad su bandera: Google.
Yo soy usuario y firme partidario de la socialización en internet, que nadie se equivoque. Creo que aporta muchas ventajas que, tan machacadas como están siendo últimamente, no voy a repetir aquí. Lo que no soy es un creyente, ni mucho menos un converso. Por eso me gustaría manifestar mis dudas ante algunos de los argumentos que más se oyen en boca de los SMM (social media maniacs). A saber:
- La estrategia en social media puede ser un complemento o la guinda del pastel, pero en la inmensa mayoría de los casos no puede ni debe sustituir a las estrategias tradicionales de marketing.
- Se publican todos los días informes elaborados por consultoras privadas con cosas tan sonrojantes como "el 80% de los consumidores confía en las redes sociales antes que en los anuncios para decidir una compra". Teniendo en cuenta que al 40% de los encuestados habrá sido necesario explicarles primero qué es una red social y cómo funciona, a partir de ahí que cada uno decida la credibilidad de esos datos....
- Ser usuario registrado de una red social no significa ser usuario activo de la misma. Si buscamos estadísticas de uso, tiempo de conexión, número de interacciones, etc, el número de usuarios que pueden ser 'targets' potenciales de una estrategia de marketing online es mucho menor de lo que parece.
- Estar en Twitter o en Facebook a toda costa como parte de nuestra estrategia, para que luego el 80% del contenido que aportamos sean refritos (perdón, retweets), check-ins de Foursquare (a mí qué me importa si vas a Mercadona, si estás en la T4 de Barajas o comiendo en una pizzería) o comentarios personales, es contraproducente a largo plazo. Los usuarios valoran aquello que les aporta valor, y eso es tan cierto fuera como dentro de las redes sociales.
- Las redes sociales funcionan persona a persona. Eso implica trabajo, tiempo, dedicación y profesionalidad. Ojo, no me refiero solamente a profesionalidad como conocimiento del medio de difusión (que también), sino demostrar profesionalidad en los contenidos que se difunden. No podemos poner a cualquiera al frente de una estrategia de social media por mucho que sea un experto en ello. Debemos colocar en esos puestos a personas que conozcan nuestra empresa y sean capaces de interaccionar en tiempo real transmitiendo nuestros valores. Nos va la imagen corporativa en ello.
- Pregúntate qué uso hacen de las redes sociales los potenciales destinatarios de tu estrategia, y adáptate a ese uso...si puedes. Facebook sigue siendo, digan lo que digan, una red de la que se hace un uso lúdico en la mayoría de los casos. Entrometernos con publicidad directa en las relaciones personales es contraproducente. Debes buscar otras formas.
- De lo que oigas decir a los gurús, créete la mitad y aplica la cuarta parte. Internet está lleno de cadáveres que iban a ser un bombazo y resultaron una ruina ¿Alguien se acuerda de Terra?
- Cuando baje la marea, no todas las redes sociales sobrevivirán. He leído informes muy bien argumentados que auguran la desaparición de Twitter.
- Hace dos años nadie sabía lo que era un community manager. Pon en cuarentena a los supuestos especialistas que están apareciendo de la nada.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Entender la especulación: ¿Qué es una posición corta?
Se habla mucho de los movimientos especulativos en la bolsa y los mercados de deuda, pero se nos explica poco de cómo funcionan esos mercados. Tendemos a pensar que la Bolsa es un lugar donde se compran y venden acciones y que éstas suben o bajan de precio según la ley de la oferta y la demanda, pero el grado de complejidad (y perversión) del sistema bursátil es tal, que hoy día las cosas distan mucho de ser tan simples.
Uno de los principales triunfos de los especuladores ha sido que los reguladores de los mercados financieros autoricen las llamadas "posiciones cortas", que permiten a un inversor apostar a que un determinado valor bajará su precio y ganar dinero con esa operación. Exactamente lo contrario de lo que se supone que es la razón de ser de la Bolsa.
Dicho brevemente, las posiciones cortas funcionan así: Tú tienes acciones de una empresa que yo creo que va a bajar de precio en un plazo breve. Se supone que, porque tu inversión en esa empresa es a largo plazo, no deseas venderlas aunque vayan a bajar en los próximos días, porque confías en que luego subirán.
La jugada es la siguiente: Yo te pido que me prestes tus acciones un par de días, a cambio de una comisión, y me comprometo a devolvértelas. Tú me las prestas, por ejemplo 1000 acciones de un banco que cotiza a 5 euros. Una vez me las has prestado, yo las vendo. Ingreso 5000 euros. Como yo esperaba, las acciones bajan (ayudadas porque mucha gente está haciendo lo mismo que yo para hacer que bajen de forma artificial) Dos días más tarde, cuando yo tengo que devolvértelas, cotizan a 4,50 euros. Yo compro las 1000 acciones por 4500 euros y te las devuelvo. En la jugada he ganado 500 euros, menos la comisión que tengo que pagarte por prestármelas. Así es como se gana dinero cuando las acciones (o las divisas) bajan de precio.
La clave está en que los reguladores admiten este tipo de operaciones sin demasiadas restricciones. Esto causa una enorme distorsión en el funcionamiento y la finalidad de los mercados, dado que cuanto mayores sean las subidas o las bajadas, mayores serán los beneficios de los especuladores. Todo esto no tiene nada que ver ni con la economía real ni con el valor auténtico de las empresas con las que se negocia de esa manera, pero tiene serias consecuencias para esas mismas empresas. De locos.
Uno de los principales triunfos de los especuladores ha sido que los reguladores de los mercados financieros autoricen las llamadas "posiciones cortas", que permiten a un inversor apostar a que un determinado valor bajará su precio y ganar dinero con esa operación. Exactamente lo contrario de lo que se supone que es la razón de ser de la Bolsa.
Dicho brevemente, las posiciones cortas funcionan así: Tú tienes acciones de una empresa que yo creo que va a bajar de precio en un plazo breve. Se supone que, porque tu inversión en esa empresa es a largo plazo, no deseas venderlas aunque vayan a bajar en los próximos días, porque confías en que luego subirán.
La jugada es la siguiente: Yo te pido que me prestes tus acciones un par de días, a cambio de una comisión, y me comprometo a devolvértelas. Tú me las prestas, por ejemplo 1000 acciones de un banco que cotiza a 5 euros. Una vez me las has prestado, yo las vendo. Ingreso 5000 euros. Como yo esperaba, las acciones bajan (ayudadas porque mucha gente está haciendo lo mismo que yo para hacer que bajen de forma artificial) Dos días más tarde, cuando yo tengo que devolvértelas, cotizan a 4,50 euros. Yo compro las 1000 acciones por 4500 euros y te las devuelvo. En la jugada he ganado 500 euros, menos la comisión que tengo que pagarte por prestármelas. Así es como se gana dinero cuando las acciones (o las divisas) bajan de precio.
La clave está en que los reguladores admiten este tipo de operaciones sin demasiadas restricciones. Esto causa una enorme distorsión en el funcionamiento y la finalidad de los mercados, dado que cuanto mayores sean las subidas o las bajadas, mayores serán los beneficios de los especuladores. Todo esto no tiene nada que ver ni con la economía real ni con el valor auténtico de las empresas con las que se negocia de esa manera, pero tiene serias consecuencias para esas mismas empresas. De locos.
martes, 2 de noviembre de 2010
10 consejos útiles para gestionar una empresa en tiempos de crisis
No es una receta milagrosa, pero todos ellos funcionan. Muchas empresas intentan afrontar la crisis tirando exclusivamente de recorte de gastos, cuando hay muchas más cosas que se deben hacer. No olvidemos que las empresas mejor gestionadas son las que tienen mejores perspectivas de recuperación y de salir fortalecidas de una situación de crisis. Ahí van:
1. Párate a pensar el tiempo que haga falta. Haz un análisis profundo de tu situación, por ejemplo un análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) si nunca has hecho uno. Diseña una estrategia, piensa hasta dónde quieres llegar y cuál es el camino para hacerlo. Define objetivos en todas las áreas de tu empresa, no sólo económicos. Pide ayuda profesional si la necesitas, pero ser un buen estratega es vital en estos momentos para cualquier negocio, sea cual sea su tamaño.
2. Asegura tus fuentes de financiación. Es cierto que los bancos no conceden crédito... ¿O no? Depende de muchos factores. Ahora no es el momento de aventuras, sino de consolidar una buena relación con el director del banco con el que trabajemos. Analiza si necesitas trabajar con varios bancos o reduciendo el número puedes ofrecerles a los que queden un bocado más apetitoso. Deja que te conozcan, dales información sobre tus previsiones y la evolución de tu negocio.
3. Trabaja en equipo. Ahora más que nunca, debes darte cuenta de que las ideas de las personas que trabajan en tu empresa son tan importantes y valiosas como las tuyas. Dales voz y hazles partícipes de tus planes. Pide su ayuda a la hora de diseñar el futuro de la empresa. Escúchales: ellos saben más que tú del trabajo que cada uno realiza.
4. Comunica, comunica, comunica. Mejor que te pases que que te quedes corto. Sé transparente, tanto con tus clientes y proveedores como con tus empleados. Crea canales de comunicación donde no los haya, reúnete periódicamente con ellos, diles que estás esperando sus críticas y sugerencias y después pon en práctica las más viables. No te pongas a la defensiva: saber escuchar y no creernos en posesión de la verdad es tan importante como saber expresar bien lo que queremos decir.
5. Redefine tu oferta de productos o servicios. Se acabó el tiempo en el que un mismo producto valía para todo el mundo. Estudia quiénes son tus potenciales clientes y concéntrate en ellos. Si tu oferta es muy generalista, conviértela en una oferta con productos diferenciados para cada tipo de cliente. Mejor que vendas 100 productos para 100 perfiles diferentes que un sólo producto que vale para todos. El cliente quiere ver que te has preocupado en conocer sus necesidades.
6. No hagas ofertas sin ton ni son. Bajar el precio tiene que tener una causa justificada. Un descuento "porque sí" o "porque nos preocupamos por tu bolsillo" es pan para hoy y hambre para mañana, demuestra que estás desesperado y que recurres a cualquier cosa por vender. Las ofertas deben ser por tiempo limitado. Si tienes muchos productos diferentes, podrás ir rotando los que tienes en promoción. Una bajada de precios indefinida hace que el cliente se pregunte por qué antes le cobrabas más por lo mismo.
7. Sal a buscar a tus clientes. Todos queremos vender más, pero las ventas no se hacen solas, son el resultado de un trabajo previo de prospección, promoción y negociación. Piensa dónde están tus posibles clientes y ve a buscarlos allí. Fija objetivos no sólo económicos, sino relativos al trabajo comercial diario: Nº de clientes que hay que contactar, zonas o segmentos a cubrir, objetivos de las acciones de marketing, objetivos de mejora interna...
8. Da ejemplo. No puedes plantear un recorte de plantilla o una bajada de sueldos, o pedir más esfuerzo a los trabajadores y a la semana siguiente comprarte un coche nuevo más caro que el anterior. Si pides austeridad, empieza por ser austero tú mismo. Tu personal se va a fijar mucho más en lo que tú hagas que en lo que tú digas. Se coherente con lo que dices.
9. Tira muchos cohetes, hazte ver. Haz una campaña cuando tengas algo que anunciar. Si no lo tienes. créalo. No seas mojigato con la forma en la que te promocionas. La imagen corporativa es más importante que nunca, cuídala al máximo. Cuidado! No tires el dinero en publicidad inútil. Medita muy bien antes de hacer una campaña qué es lo que vas a anunciar y a qué público lo diriges.
10. Usa la Red. Socializa tu negocio. No descuides ni tu presencia ni tu reputación en internet. Mantén tu web actualizada. Regala información en ella para habituar a tus clientes a usarla. Utilízala para ahorrar dinero en comunicación o en gestión de pedidos. Crea contenido útil y cúelgalo en un blog, en Facebook o LinkedIn. Interactúa, deja que la gente te pregunte y respóndeles. Usa las herramientas publicitarias de esas redes, son mucho más baratas que la publicidad convencional y mucho más eficaces.
1. Párate a pensar el tiempo que haga falta. Haz un análisis profundo de tu situación, por ejemplo un análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) si nunca has hecho uno. Diseña una estrategia, piensa hasta dónde quieres llegar y cuál es el camino para hacerlo. Define objetivos en todas las áreas de tu empresa, no sólo económicos. Pide ayuda profesional si la necesitas, pero ser un buen estratega es vital en estos momentos para cualquier negocio, sea cual sea su tamaño.
2. Asegura tus fuentes de financiación. Es cierto que los bancos no conceden crédito... ¿O no? Depende de muchos factores. Ahora no es el momento de aventuras, sino de consolidar una buena relación con el director del banco con el que trabajemos. Analiza si necesitas trabajar con varios bancos o reduciendo el número puedes ofrecerles a los que queden un bocado más apetitoso. Deja que te conozcan, dales información sobre tus previsiones y la evolución de tu negocio.
3. Trabaja en equipo. Ahora más que nunca, debes darte cuenta de que las ideas de las personas que trabajan en tu empresa son tan importantes y valiosas como las tuyas. Dales voz y hazles partícipes de tus planes. Pide su ayuda a la hora de diseñar el futuro de la empresa. Escúchales: ellos saben más que tú del trabajo que cada uno realiza.
4. Comunica, comunica, comunica. Mejor que te pases que que te quedes corto. Sé transparente, tanto con tus clientes y proveedores como con tus empleados. Crea canales de comunicación donde no los haya, reúnete periódicamente con ellos, diles que estás esperando sus críticas y sugerencias y después pon en práctica las más viables. No te pongas a la defensiva: saber escuchar y no creernos en posesión de la verdad es tan importante como saber expresar bien lo que queremos decir.
5. Redefine tu oferta de productos o servicios. Se acabó el tiempo en el que un mismo producto valía para todo el mundo. Estudia quiénes son tus potenciales clientes y concéntrate en ellos. Si tu oferta es muy generalista, conviértela en una oferta con productos diferenciados para cada tipo de cliente. Mejor que vendas 100 productos para 100 perfiles diferentes que un sólo producto que vale para todos. El cliente quiere ver que te has preocupado en conocer sus necesidades.
6. No hagas ofertas sin ton ni son. Bajar el precio tiene que tener una causa justificada. Un descuento "porque sí" o "porque nos preocupamos por tu bolsillo" es pan para hoy y hambre para mañana, demuestra que estás desesperado y que recurres a cualquier cosa por vender. Las ofertas deben ser por tiempo limitado. Si tienes muchos productos diferentes, podrás ir rotando los que tienes en promoción. Una bajada de precios indefinida hace que el cliente se pregunte por qué antes le cobrabas más por lo mismo.
7. Sal a buscar a tus clientes. Todos queremos vender más, pero las ventas no se hacen solas, son el resultado de un trabajo previo de prospección, promoción y negociación. Piensa dónde están tus posibles clientes y ve a buscarlos allí. Fija objetivos no sólo económicos, sino relativos al trabajo comercial diario: Nº de clientes que hay que contactar, zonas o segmentos a cubrir, objetivos de las acciones de marketing, objetivos de mejora interna...
8. Da ejemplo. No puedes plantear un recorte de plantilla o una bajada de sueldos, o pedir más esfuerzo a los trabajadores y a la semana siguiente comprarte un coche nuevo más caro que el anterior. Si pides austeridad, empieza por ser austero tú mismo. Tu personal se va a fijar mucho más en lo que tú hagas que en lo que tú digas. Se coherente con lo que dices.
9. Tira muchos cohetes, hazte ver. Haz una campaña cuando tengas algo que anunciar. Si no lo tienes. créalo. No seas mojigato con la forma en la que te promocionas. La imagen corporativa es más importante que nunca, cuídala al máximo. Cuidado! No tires el dinero en publicidad inútil. Medita muy bien antes de hacer una campaña qué es lo que vas a anunciar y a qué público lo diriges.
10. Usa la Red. Socializa tu negocio. No descuides ni tu presencia ni tu reputación en internet. Mantén tu web actualizada. Regala información en ella para habituar a tus clientes a usarla. Utilízala para ahorrar dinero en comunicación o en gestión de pedidos. Crea contenido útil y cúelgalo en un blog, en Facebook o LinkedIn. Interactúa, deja que la gente te pregunte y respóndeles. Usa las herramientas publicitarias de esas redes, son mucho más baratas que la publicidad convencional y mucho más eficaces.
domingo, 17 de octubre de 2010
La crisis del capitalismo según Harvey.
He visto este vídeo de una conferencia de David Harvey y me parece de las explicaciones más simples y brillantes de la crisis que vivimos que he tenido la oportunidad de ver o leer. Sin entrar en complicadas disquisiciones sobre hipotecas subprime o derivados financieros, Harvey va directo al corazón del problema, que no es otro que la insostenibilidad del modelo económico en el que vivimos y los síntomas claros de agotamiento de ese modelo. El recuperar a Keynes o a Marx (en su faceta de analista económico), tan denostados por los neoliberales, nos ayuda a ver que las cosas son, en realidad, mucho más sencillas de lo que quieren hacernos creer.
domingo, 10 de octubre de 2010
Todo el mundo miente.
La frase es el leivmotiv de mi admirado Dr. House, no es mía. Pero a pesar de ser un producto de marketing de un personaje ficiticio. no deja de ser cierto. ¿En qué momento mentir empezó a ser más rentable que decir la verdad?
Dado que el tema daría pie a escribir enciclopedias enteras y es peligrosamente ambiguo, me centraré en dos temas concretos: el marketing y la política (bueno, pretender ser concreto hablando de marketing y política puede ser una contradicción en sí misma, pero lo intentaré).
La crisis ha forzado a las empresas a ser más competitivas. Eso está en los manuales de economía. Lo que no es tan evidente es que esa mejora competitiva, si hablamos de productos de gran consumo, se haya traducido en bajadas sistemáticas de precio, sobre todo en los fabricados por grandes marcas. Yo no sé a vosotros, pero a mí se me queda cara de tonto cuando veo el bombardeo de anuncios con el mismo grito de guerra: ¡Ahora más barato! Y no un 5%, o un 10%, sino un 30% o más. La deducción inevitable es: Si en un momento de crisis, en el que la rentabilidad se reduce, estas empresas se pueden permitir el lujo de reducir un 30% el precio de sus productos y seguir ganando dinero, al tiempo que mantienen una fuerte inversión en publicidad, ¿cuánto dinero ganaban antes? Porque al parecer, no se trata de una oferta por tiempo limitado, y si es así no nos han comunicado cuándo acaba. Se trata, según ellos "de estar del lado del consumidor en momentos de crisis". ¿Multinacionales poniéndose del lado del consumidor? ¿Alguien se lo cree?
Por otro lado, hablar de que los políticos mienten no es, desgraciadamente, ninguna novedad. Me preocupa más que el grado de las mentiras aumente exponencialmente cuanto más difícil es la situación económica. No me puedo creer que, con la cantidad de mentes pensantes que se supone que hay en los partidos políticos, no se den cuenta de la situación que están creando. El gobierno se hunde en las encuestas, porque empezó negando la crisis, siguió negando que tomaría las medidas que luego tomó y continúa hablando, cuando menos, con eufemismos de la situación. Nada nuevo en situación de crisis. Lo que sí es llamativo es que la oposición no ha subido en intención de voto a costa de la caída del gobierno. No es de extrañar, dado el zafarrancho interno y judicial que parecen tener montado, y su numantina resistencia a contarnos a los demás cuáles son esas soluciones mágicas que dicen tener para la crisis. Más aún que llamativo: me parece muy peligroso, porque crea un estado de opinión en el que los políticos pasan de ser la solución a ser el problema. De hecho, en las encuestas del CIS "los políticos" han ido escalando puestos en la lista de preocupaciones de los españoles, hasta alcanzar el tercer lugar. Eso es gasolina de alto octanaje, esperando a que algún populista encienda la mecha y abandere la rebelión. Ya hay algunos que están tomando posiciones, de momento tímidamente: Laporta en Cataluña, Rosa Díez, el ex-presidente de Greenpeace en España.... No es que éstos me preocupen, pero una vez que la puerta del populismo se abre, nunca se sabe lo que puede entrar por ella.
Dado que el tema daría pie a escribir enciclopedias enteras y es peligrosamente ambiguo, me centraré en dos temas concretos: el marketing y la política (bueno, pretender ser concreto hablando de marketing y política puede ser una contradicción en sí misma, pero lo intentaré).
La crisis ha forzado a las empresas a ser más competitivas. Eso está en los manuales de economía. Lo que no es tan evidente es que esa mejora competitiva, si hablamos de productos de gran consumo, se haya traducido en bajadas sistemáticas de precio, sobre todo en los fabricados por grandes marcas. Yo no sé a vosotros, pero a mí se me queda cara de tonto cuando veo el bombardeo de anuncios con el mismo grito de guerra: ¡Ahora más barato! Y no un 5%, o un 10%, sino un 30% o más. La deducción inevitable es: Si en un momento de crisis, en el que la rentabilidad se reduce, estas empresas se pueden permitir el lujo de reducir un 30% el precio de sus productos y seguir ganando dinero, al tiempo que mantienen una fuerte inversión en publicidad, ¿cuánto dinero ganaban antes? Porque al parecer, no se trata de una oferta por tiempo limitado, y si es así no nos han comunicado cuándo acaba. Se trata, según ellos "de estar del lado del consumidor en momentos de crisis". ¿Multinacionales poniéndose del lado del consumidor? ¿Alguien se lo cree?
Por otro lado, hablar de que los políticos mienten no es, desgraciadamente, ninguna novedad. Me preocupa más que el grado de las mentiras aumente exponencialmente cuanto más difícil es la situación económica. No me puedo creer que, con la cantidad de mentes pensantes que se supone que hay en los partidos políticos, no se den cuenta de la situación que están creando. El gobierno se hunde en las encuestas, porque empezó negando la crisis, siguió negando que tomaría las medidas que luego tomó y continúa hablando, cuando menos, con eufemismos de la situación. Nada nuevo en situación de crisis. Lo que sí es llamativo es que la oposición no ha subido en intención de voto a costa de la caída del gobierno. No es de extrañar, dado el zafarrancho interno y judicial que parecen tener montado, y su numantina resistencia a contarnos a los demás cuáles son esas soluciones mágicas que dicen tener para la crisis. Más aún que llamativo: me parece muy peligroso, porque crea un estado de opinión en el que los políticos pasan de ser la solución a ser el problema. De hecho, en las encuestas del CIS "los políticos" han ido escalando puestos en la lista de preocupaciones de los españoles, hasta alcanzar el tercer lugar. Eso es gasolina de alto octanaje, esperando a que algún populista encienda la mecha y abandere la rebelión. Ya hay algunos que están tomando posiciones, de momento tímidamente: Laporta en Cataluña, Rosa Díez, el ex-presidente de Greenpeace en España.... No es que éstos me preocupen, pero una vez que la puerta del populismo se abre, nunca se sabe lo que puede entrar por ella.
martes, 5 de octubre de 2010
Community manager
Es la profesión de moda. Hace tan sólo un par de años nadie había oído hablar de ellos. Ahora ya hay una asociación gallega de community managers (en adelante CM). Son miles los blogs en los que se habla de ellos. Para los profanos: un CM es la persona encargada de gestionar las relaciones con la comunidad de seguidores de una marca o de una empresa a través de las redes sociales. Es un "animador de la comunidad" que es al mismo tiempo portavoz, relaciones públicas, gestor de reclamaciones y preguntas...
Aplaudo que muchas empresas tomen este tipo de iniciativas. Está claro que la Red lo ha cambiado todo, y que probablemente lo seguirá haciendo en el futuro, sobre todo en lo que se refiere a aplicaciones y sistemas móviles. Es probable que en un futuro no muy lejano veamos aparatos que integren todas nuestras necesidades de comunicación y que sean totalmente móviles. Como ejemplo de por dónde van los tiros, ver el "concept phone" de Mozilla Labs, el Seabird. De momento es sólo una idea, pero no parece muy descabellado que veamos algo así en dos o tres años.
A lo que iba. Me parece genial el concepto de CM. Creo que es una profesión con mucho futuro, dado el crecimiento exponencial de las redes sociales. No voy a escribir aquí sobre lo que las redes sociales suponen de desafío para las empresas: hay millones de posts al respecto y queda muy poco que decir.
Todo iba bien, hasta que llegaron los gurús de internet y la liaron. Estos chicos es que no pueden quedarse quietos. Con lo fácil que era ser comedido y aprender de todas las veces que se han equivocado antes. Si por ellos fuera, ya llevaríamos un chip implantado en la oreja para comunicarnos por teléfono (buscad en hemerotecas del año 2000, buscad), todos haríamos la compra por internet hasta el punto de que la mayor parte del comercio tradicional habría desaparecido, y la tecnología de una peli como 'Minority Report' ya sería cosa de andar por casa. Pues con lo de los CM, igual. Más madera: ¡es la guerra! Todas las empresas necesitan un CM ya mismo (según ellos). ¡¡No hay vida para las empresas fuera de Facebook!! O estás, o no existes!!!.... y otras, con perdón, chorradas semejantes.
Es lo que tiene la globalización. Que lees a un gurú de Silicon Valley y te crees que todo el monte es orégano. Vale, Facebook tiene 10 millones de usuarios. Vale, su crecimiento es exponencial. Vale, ya hay más hogares conectados a la Red que sin conexión....
Nos olvidamos de dos cosas: Que el 40% de los españoles no se ha arrimado a un ordenador en su vida, más allá de un cajero automático, ni lo hará nunca (la famosa brecha digital) y que el 80% de las empresas son pymes, microempresas en la mayoría de los casos, a los que les puede dar un ataque de risa si les dices que necesitan un community manager si quieren que su negocio continúe. Aunque les pese a algunos, la mayoría del negocio se realiza fuera de internet, y parece que sigue estando muy, muy lejos el momento de la "digitalización total" de los negocios. Desde luego, yo espero que no llegue nunca, puesto que el placer psicológico de salir de compras no se puede ver sustituido por la experiencia virtual. Al menos, para mí.
O sea, que sí, que hay que estar en Facebook si tus clientes están en él y te puede resultar útil para tu negocio. Si no, no deja de ser una paja mental.
Aplaudo que muchas empresas tomen este tipo de iniciativas. Está claro que la Red lo ha cambiado todo, y que probablemente lo seguirá haciendo en el futuro, sobre todo en lo que se refiere a aplicaciones y sistemas móviles. Es probable que en un futuro no muy lejano veamos aparatos que integren todas nuestras necesidades de comunicación y que sean totalmente móviles. Como ejemplo de por dónde van los tiros, ver el "concept phone" de Mozilla Labs, el Seabird. De momento es sólo una idea, pero no parece muy descabellado que veamos algo así en dos o tres años.
A lo que iba. Me parece genial el concepto de CM. Creo que es una profesión con mucho futuro, dado el crecimiento exponencial de las redes sociales. No voy a escribir aquí sobre lo que las redes sociales suponen de desafío para las empresas: hay millones de posts al respecto y queda muy poco que decir.
Todo iba bien, hasta que llegaron los gurús de internet y la liaron. Estos chicos es que no pueden quedarse quietos. Con lo fácil que era ser comedido y aprender de todas las veces que se han equivocado antes. Si por ellos fuera, ya llevaríamos un chip implantado en la oreja para comunicarnos por teléfono (buscad en hemerotecas del año 2000, buscad), todos haríamos la compra por internet hasta el punto de que la mayor parte del comercio tradicional habría desaparecido, y la tecnología de una peli como 'Minority Report' ya sería cosa de andar por casa. Pues con lo de los CM, igual. Más madera: ¡es la guerra! Todas las empresas necesitan un CM ya mismo (según ellos). ¡¡No hay vida para las empresas fuera de Facebook!! O estás, o no existes!!!.... y otras, con perdón, chorradas semejantes.
Es lo que tiene la globalización. Que lees a un gurú de Silicon Valley y te crees que todo el monte es orégano. Vale, Facebook tiene 10 millones de usuarios. Vale, su crecimiento es exponencial. Vale, ya hay más hogares conectados a la Red que sin conexión....
Nos olvidamos de dos cosas: Que el 40% de los españoles no se ha arrimado a un ordenador en su vida, más allá de un cajero automático, ni lo hará nunca (la famosa brecha digital) y que el 80% de las empresas son pymes, microempresas en la mayoría de los casos, a los que les puede dar un ataque de risa si les dices que necesitan un community manager si quieren que su negocio continúe. Aunque les pese a algunos, la mayoría del negocio se realiza fuera de internet, y parece que sigue estando muy, muy lejos el momento de la "digitalización total" de los negocios. Desde luego, yo espero que no llegue nunca, puesto que el placer psicológico de salir de compras no se puede ver sustituido por la experiencia virtual. Al menos, para mí.
O sea, que sí, que hay que estar en Facebook si tus clientes están en él y te puede resultar útil para tu negocio. Si no, no deja de ser una paja mental.
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