Como llevo muchos posts seguidos hablando de marketing y redes sociales, hoy he decidido cambiar de tema y ponerme reivindicativo.
Se ha hablado mucho sobre VIH y discriminación. Yo la he sufrido en primera persona en el ámbito laboral, y no por mis jefes (o no solamente) sino sobre todo por mis propios compañeros de trabajo, para ser justos algunos de ellos. Dos ejemplos:
Caso 1: Una compañera de una empresa en la que trabajé y yo ocupaba el puesto de jefe de área. En la empresa corría el rumor de que yo era seropositivo, porque yo se lo había contado al jefe. Consideré que era lo que debía hacer y no me arrepiento de ello. El problema es que el propio jefe se encargo de contarlo en plan "no se lo digas a nadie" y al cabo de un mes lo sabían hasta mis compañeros de la central en Barcelona, muchos de ellos sin conocerme de nada. No me hubiera importado lo más mínimo porque siempre he sido transparente en ese aspecto. El caso es que la "compañera", un nuevo fichaje más o menos estrella, pasa unos días de training conmigo. El segundo día, tomando café, me dice que si me puede hacer una pregunta personal. Le respondo que sí y me dice "que ha oído por ahí que yo estoy muy enfermo" y que si es cierto. Le explico que no estoy enfermo, sólo soy seropositivo, y que mi salud es igual de buena que la suya. Ahí queda la cosa, hasta que una semana más tarde me entero que le ha propuesto al jefe quedarse con mi puesto porque cree que está mas capacitada que yo "dado mi estado de salud" y que "cualquier día les puedo dar un disgusto". Traduciendo: que como me voy a morir, mejor que le den mi puesto a ella. Afortunadamente no lo hicieron, pero tampoco la despidieron (yo lo habría hecho).
Caso 2: Un par de años más tarde, trabajando como director comercial. Fichamos a un nuevo comercial que desde el principio tiene una actitud beligerante conmigo que me resulta muy extraña. Al poco tiempo, cuando le dicen que una vez por semana tengo que acompañarle en su trabajo, sencillamente ¡se despide! sin decirme ni mu, mandando un correo electrónico a la empresa diciendo "que no está dispuesto a trabajar conmigo". Después me entero que la decisión la tomó al enterarse de mi condición de seropositivo.
Lamentablemente, todavía hay un porcentaje muy importante de la población que piensa que "por si acaso" mejor no mezclarse con seropositivos, no vaya a ser que se descubra una nueva vía de contagio, por ejemplo un estornudo. Da mucha rabia no poder defenderse en esos casos y explicarles que si alguien corre riesgos en su salud por interaccionar de forma normal con otras personas, ese alguien soy yo, que soy el inmunodeprimido, no ellos. Lo más doloroso, sin embargo, es la discriminicación generalizada y sistemática que se da en el ámbito sanitario. Cuento varios casos que me han ocurrido a mí:
Caso 3: Revisión en consulta de ORL por una sinusitis. Me tienen que meter una sonda de fibra óptica por la nariz. El médico llega, se pone unos guantes y va a ponerse manos a la obra cuando ve el volante del médico. que me ha remitido allí. Alguien (no sé quién) ha escrito VIH en rojo y dentro de un círculo. El médico lo mira, se disculpa, sale de la habitación...y vuelve vestido de astronauta: Dos pares de guantes, gafas, bata desechable y mascarilla.
Caso 4: Mi médico de cabecera se traslada a otra plaza. Su sustituta, la primera vez que me ve, mira mi historial y ve que soy seropositivo. Se pone nerviosa y me dice "emmm... bueno supongo que esto será por sexo, ¿no? Es que no tienes pinta....bueno, ya sabes. Qué lástima, un chico tan joven" Le monto un cirio y solicito el cambio de médico.
Caso 5: Me operan de un quiste en una fosa nasal. Es una operación de cirugía sin ingreso pero con anestesia general. Me citan a las 8 de la mañana. Me meten en una camilla y al rato llega una enfermera. En la ficha que lleva está escrito VIH en rojo dentro de un círculo. Mi acompañante lo ve y le pregunta el motivo. La enfermera se deshace en disculpas, dice que no lo ha escrito ella y que lo va a cambiar. Vuelve al rato y me comunica que "por protocolo" me toca ser operado el último, ya que después de operarme tienen que hacer una "desinfección especial" del quirófano. Sé de buena tinta que tal protocolo no existe, y que las precauciones y la desinfección de un quirófano son siempre las mismas en todos los casos, ya que la prueba de VIH no forma parte de las pruebas de preoperatorio, por lo que realmente no pueden saber si la prsona que están operando es una persona seropositiva no diagnosticada. Resultado: me operan a las dos de la tarde.
Como estos, hay cientos, si no miles de casos en todos los hospitales del país. Enfermeras con ataques de histeria por haberse manchado la mano con una gota de sangre. Enfermeros/as en prácticas que tiemblan como una hoja cuando tienen que pincharte. Retrasos sistemáticos en pruebas diagnósticas y operaciones. Negativas a operar en clínicas privadas "porque no tenemos el equipo adecuado para tu caso". Dentistas que se niegan a hacer un empaste...y la lista se hace interminable.
A mí, personalmente, me afecta poco porque a estas alturas no vacilo en cantarle las cuarenta a quien sea necesario.El problema es que no todo el mundo que es seropositivo lo lleva igual, y necesitas tener los nervios muy templados para que esas actitudes no te afecten. Para una persona con un diagnóstico reciente, encontrarse con supuestos profesionales sanitarios que se dejan llevar por el miedo y adoptan precauciones exageradas y que no están en los protocolos puede tener un efecto psicológico devastador. ¿Cómo vamos a conseguir convencer a la sociedad de que no somos apestados, si en el ámbito sanitario muchas veces nos hacen sentir así?
Blog sobre marketing on y offline. A veces información, a veces opinión, a veces se me va la olla.
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sábado, 5 de febrero de 2011
martes, 20 de octubre de 2009
La monja conspiranoica
Ya está. Ya se ha descubierto el pastel. Y ha sido, ni más ni menos, que una monja. En estos días corre como la pólvora por internet un vídeo de Teresa Forcades, monja de un monasterio catalán y doctora en medicina. En este vídeo aparece esta señora con su hábito de monja contándonos la conspiración mundial que se ha montado entre las mutlinacionales farmacéuticas, la OMS, la ONU y los gobiernos para que las susodichas multinacionales se forren a cuenta de la gripe A. De paso, la monja deja caer, en medio de un larguísimo discurso, insinuaciones sobre cosas como que la vacuna de la gripe que se va a distribuir es potencialmente mortal, que la pandemia de gripe A no es tal sino que ha sido más o menos "inventada" y, leyendo un poco entre líneas, se desliza el mensaje de que el propio virus de la gripe A puede haber sido "liberado" por los laboratorios (esto no lo dice abiertamente, pero en varios momentos lo deja entrever) aludiendo a que hay muchas "casualidades" que a ella le parecen muy raras. Por si fuera poco, nos alerta sobre una supuesta campaña masiva de vacunación obligatoria de toda la población.
Como el caldo de cultivo del miedo, gracias a la histeria colectiva y al sensacionalismo de los medios de comunicación entre otras cosas, ya estaba preparado, el vídeo de la monja de marras ha encontrado justo lo que buscaba: publicidad.
Es curioso cómo tenemos un profundo espíritu crítico con todas las afirmaciones que provienen de fuentes "oficiales", pero cuando viene alguien que de forma supuestamente desinteresada hace gravísimas afirmaciones, nos lo creemos a pie juntillas y sin contrastar sus afirmaciones con otros técnicos o expertos en el tema. Como siempre, nos resulta más fácil creer una supuesta conspiración universal de los gobiernos y las compañías farmacéuticas que paradójicamente se ha mantenido oculta a los ojos de los millones de profesionales sanitarios, médicos de los hospitales, trabajadores de las compañías, laboratorios de investigación de universidades... ¡y que ha sido desenmascarada por una monja, basándose en las informaciones de una reportera austríaca!
Cada uno es libre de opinar lo que quiera. No seré yo quien defienda la ética de los ejecutivos de las farmacéuticas, que evidentemente buscan maximizar sus beneficios como cualquier otra compañía. Pero me niego a no decir algo en favor de la ética de los científicos que están detrás del descubrimiento de la nueva cepa del virus y de la necesidad de sistemas de alerta mundial. Fue gracias a la OMS y a su rápida intervención presionando al gobierno chino y a los países del sureste asiático que la epidemia de gripe aviar H5N1 no se convirtió en una pandemia de consecuencias impredecibles. Es gracias a la OMS y a sus sistemas de alerta que brotes de virus tan mortales como el Ébola no se extienden mucho más. Es gracias a los investigadores de los laboratorios de todo el mundo que hemos sido capaces de identificar al nuevo virus de la gripe A en un tiempo récord. Lo que luego hagan los políticos y los ejecutivos de las farmacéuticas a la hora de comercializar esos avances es otra cuestión, pero antes de creernos todo lo que nos digan habría que verificar las fuentes y contrastar las opiniones con las de otros expertos.
Lo de la monja sería meramente anecdótico si no se hubiera convertido en una epidemia por las redes sociales de internet. En los últimos 15 días, justo cuando estaba en casa con la gripe, probablemente A (sí, y estoy vivo) he recibido el susodicho vídeo al menos 20 veces. Mucha gente se lo ha creído a pie juntillas, pero el vídeo tiene cierto tufillo de manipulación interesada. Me explico:
- Creemos lo que dice la monja porque utiliza argumentos científicos que son díficiles de contrastar para un no experto y es doctora en medicina. Además, ella misma dice que hizo la especialidad en Estados Unidos. Todo pensado para reforzar su "autoridad" científica en la materia.
-Creemos lo que dice la monja porque es monja. Da igual que no estemos de acuerdo con la iglesia católica. Las monjas (a diferencia de los curas) tienen un plus de "bondad" en el imaginario colectivo. ¿Cómo nos iba a mentir una monja?.
¿Qué gana la monja con esto? Publicidad. Para ella, a la que seguro habrán invitado a más de un programa de TV, y para su monasterio, que probablemente habrá visto sustancialmente incrementadas las donaciones que recibe. Marketing viral: anunciar un producto hablando de otra cosa que sabemos que va a pasar de boca a oreja. Ah! y de rebote la iglesia se frota las manos al ver reforzada su imagen de guardiana del bienestar de su rebaño.
En fin, que hay razones de sobra para, por lo menos, buscar más fuentes de información antes de decidir si vais a vacunar a vuestros hijos o no. Yo, desde luego, creo que el mejor consejo es el del pediatra o médico de confianza, por encima de lo que diga una avalancha de monjas, querubines y serafines.
Como el caldo de cultivo del miedo, gracias a la histeria colectiva y al sensacionalismo de los medios de comunicación entre otras cosas, ya estaba preparado, el vídeo de la monja de marras ha encontrado justo lo que buscaba: publicidad.
Es curioso cómo tenemos un profundo espíritu crítico con todas las afirmaciones que provienen de fuentes "oficiales", pero cuando viene alguien que de forma supuestamente desinteresada hace gravísimas afirmaciones, nos lo creemos a pie juntillas y sin contrastar sus afirmaciones con otros técnicos o expertos en el tema. Como siempre, nos resulta más fácil creer una supuesta conspiración universal de los gobiernos y las compañías farmacéuticas que paradójicamente se ha mantenido oculta a los ojos de los millones de profesionales sanitarios, médicos de los hospitales, trabajadores de las compañías, laboratorios de investigación de universidades... ¡y que ha sido desenmascarada por una monja, basándose en las informaciones de una reportera austríaca!
Cada uno es libre de opinar lo que quiera. No seré yo quien defienda la ética de los ejecutivos de las farmacéuticas, que evidentemente buscan maximizar sus beneficios como cualquier otra compañía. Pero me niego a no decir algo en favor de la ética de los científicos que están detrás del descubrimiento de la nueva cepa del virus y de la necesidad de sistemas de alerta mundial. Fue gracias a la OMS y a su rápida intervención presionando al gobierno chino y a los países del sureste asiático que la epidemia de gripe aviar H5N1 no se convirtió en una pandemia de consecuencias impredecibles. Es gracias a la OMS y a sus sistemas de alerta que brotes de virus tan mortales como el Ébola no se extienden mucho más. Es gracias a los investigadores de los laboratorios de todo el mundo que hemos sido capaces de identificar al nuevo virus de la gripe A en un tiempo récord. Lo que luego hagan los políticos y los ejecutivos de las farmacéuticas a la hora de comercializar esos avances es otra cuestión, pero antes de creernos todo lo que nos digan habría que verificar las fuentes y contrastar las opiniones con las de otros expertos.
Lo de la monja sería meramente anecdótico si no se hubiera convertido en una epidemia por las redes sociales de internet. En los últimos 15 días, justo cuando estaba en casa con la gripe, probablemente A (sí, y estoy vivo) he recibido el susodicho vídeo al menos 20 veces. Mucha gente se lo ha creído a pie juntillas, pero el vídeo tiene cierto tufillo de manipulación interesada. Me explico:
- Creemos lo que dice la monja porque utiliza argumentos científicos que son díficiles de contrastar para un no experto y es doctora en medicina. Además, ella misma dice que hizo la especialidad en Estados Unidos. Todo pensado para reforzar su "autoridad" científica en la materia.
-Creemos lo que dice la monja porque es monja. Da igual que no estemos de acuerdo con la iglesia católica. Las monjas (a diferencia de los curas) tienen un plus de "bondad" en el imaginario colectivo. ¿Cómo nos iba a mentir una monja?.
¿Qué gana la monja con esto? Publicidad. Para ella, a la que seguro habrán invitado a más de un programa de TV, y para su monasterio, que probablemente habrá visto sustancialmente incrementadas las donaciones que recibe. Marketing viral: anunciar un producto hablando de otra cosa que sabemos que va a pasar de boca a oreja. Ah! y de rebote la iglesia se frota las manos al ver reforzada su imagen de guardiana del bienestar de su rebaño.
En fin, que hay razones de sobra para, por lo menos, buscar más fuentes de información antes de decidir si vais a vacunar a vuestros hijos o no. Yo, desde luego, creo que el mejor consejo es el del pediatra o médico de confianza, por encima de lo que diga una avalancha de monjas, querubines y serafines.
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